LOS LIBROS

Perdura pese a todo una fuerza singular que, cruzando los tiempos, no deja de impulsar a las palabras hacia las cosas. Y al lenguaje, por eso mismo, hacia la realidad concreta del mundo, y a la literatura hacia esa sociedad de la que surge y en la que existe. Boceto de un prisma sabe valerse de esa clase de fuerza. Cada uno de los textos que lo integran responde, aun en la diversidad, a un acto de voluntad y a una voluntad de conciencia. Ezequiel  Murphy dispone versos o prosas, relatos del presente o del futuro, componiendo su libro como un verdadero collage. Pero una misma apuesta siempre define su más resuelta ambición: ofrecer una verdad posible para la sensibilidad de sus lectores, y volverla tan necesaria como la propia literatura.

 

                                                                                    Martín Kohan

Frixiones, desde lo sonoro y del ritmo tiene la intención de mantener una cadencia acelerada, como golpes continuos que se van solapando y contrastando, cachetazos uno tras otro, ola tras ola. Yo siento que ese es el ritmo que requiere esta época, este momento. No hay en esos versos una búsqueda de la belleza en sí misma. Este ritmo y este sonido acompañan un lenguaje sencillo, directo, que procura no perder profundidad y evade en lo posible los moldes, los paradigmas impuestos desde el lenguaje.

 

Ezequiel M.

 

 (...) Hay en sus Frixiones un poeta que trabaja en el develamiento del lugar común del lenguaje y, muy especialmente, de aquel lenguaje que llaman “poético”. Fricciona allí, en su reverso, incluso detrás, muy lejos, del lugar común del “poeta patagónico”, esa figura cargada de discursos heredados y fósiles acerca de la soledad y la lejanía.

No hay soledad aquí, ni paisaje lejano. Lo que hay es un lenguaje y un escribiente que con poesía trata de despejar una “X” y devolvernos la perplejidad de estar unidos en un ahora a este mundo, sin aceptar el orden clasificatorio y sus taxonomías de culto. Quizás por eso en cada capítulo vuelve su desvelo en forma de “X”, interviniendo en la palabra misma.

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La poesía de Ezequiel es austera, no abunda en el recurso metafórico, se hace desde otro lugar que demanda la reflexión crítica, la contradicción irresuelta, la paradoja del silogismo, la constatación de la politicidad del lenguaje, su incidencia en nuestra subjetividad. Una poesía que se hace a medida que pregunta por aquello que aún es ausencia, un vacío, una “X” por despejar.

 

 Jorge Spíndola.  Extractos del prólogo de Frixiones.       

El Agón es una palabra que en griego antiguo significa contienda, desafío, disputa. Es un debate formal que tiene lugar entre dos personajes. En el antiguo teatro griego, particularmente en la comedia del siglo V a. C., el agón se refiere a una convención formal, en virtud de la cual la lucha entre los personajes debe
planificarse de tal manera que proporcione la base de la acción. El significado del término se amplió, de manera más general, al conflicto alrededor del cual gira una obra literaria.
Optamos por entender la disputa o desafío teatralizado del agón griego como antecesor del contrapunto milonguero, la payada o el cuplé murguero, y forman parte de una intención aquí, o por lo menos un punto de partida. El proto y el deutero, el primero y segundo en hablar, no se resuelven del todo y al final felizmente el protagonismo queda, gracias a la causalidad, en la poesía. Más allá de cualquier ego, tan caro a los poetas, decidimos abandonar toda pretensión de mantener los significados individuales de cada poema y dejarlos fluir, mezclarse, reconocerse, acomodarse los protos y los deuteros; que cuando el verso anda las palabras se acomodan. Así sucedió, según nuestra apreciación, que aquellos significantes tanto se
mantuvieron, profundizaron e enriquecieron al calor de la lid, como se transformaron, deformaron o fusionaron dando lugar a nuevos significados. Si bien se sabrá reconocer una lectura por separado, que fue el huevo de esta gallina, recomendamos los huevos al plato, revueltos. Qué fue madre de qué, huevo o gallina, tampoco se vislumbra al final o, en todo caso, cualquier atisbo de conclusión deberá leerse bajo tachadura.

Ezequiel Murphy / Carlos Nuss
Costumbres de duendes y más mentiras habita un universo equivocado donde coexisten: hombres, perros, elefantes, niñas, ranas, duendes, trenes, marineros, y sus historias.
Las historias de los cuerpos sencillos son las que más abundan, a veces no terminan, se van quedando sin combustible, se van apagando o se transforman para poder avanzar hacia otra historia. La memoria es una energía que enciende cualquier motor, el recuerdo es un arma terrible y útil, por eso los espectros persiguen a sus
asesinos, persiguen las cosas inconclusas, no descansan mientras la memoria les de energía.

Una breve selección de textos, que tienen como motivo los 40 años de la dictadura, que se cumplieron en el 2016.

Solo con el fin que se divulgue en forma digital.

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Libro de poemas dividido en dos partes: "Poesía rota" y "El resto del libro". Un conjunto de textos que proponen la ruptura de las formas, a través de una escritura descontracturada.

Editado por Ediciones en danza en julio de 2019 

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¿Qué es “El Súper”?

Es un texto difícil de rotular con alguna etiqueta de género. Se podría decir que nació queriendo ser una especie de novela breve y luego tomó otro rumbo.

Es un texto híper - condensado, no solo por su brevedad, sino por la gran cantidad de guiños, intertextualidad y gestos que invitan a la continua asociación. Asociación desestructurada de referencias ya dadas e inundadas de sentido común. Es un texto azaroso, pero no improvisado, los signos que lo habitan buscan nadar en algún sentido, pero se esfuerzan por despojarse y escapar de significados predeterminados o cerrados.

El súper empezó como un juego, como una forma de escritura libre, en busca de la no narración, de la acumulación de hechos enmarcados en un suceso, que de algún modo lo contiene. De la acumulación, no de la secuencia, los acontecimientos se solapan, se atropellan, se disputan la marca del tiempo y del espacio. Hay ausencia de protagonistas, ausencia de un narrador único y definido. En algunos momentos irrumpe un narrador en forma molesta y desprolija. No podemos esperar nada de El súper, tal vez allí esté el valor literario de esta pequeña obra.